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Abancay - Apurímac - Perú

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La obra de La Salle en Abancay, se inició por gestiones de Mons. Salvador Herrera, abanquino de nacimiento y Obispo dimisionario de Puno, quien solicitó en el Parlamento la presencia de los Hermanos De La Salle para hacerse cargo de la Escuela Normal que funcionaba desde el año 1960 con el nombre de Escuela Normal Mixta de Abancay, con asignación presupuestal de la ley Nº 338 del 22 de febrero.La primera visita de los Hermanos a Abancay se dio en 1963. El Consejo de Distrito de los Hermanos del 12 de enero del 1964 aprobó la decisión y se firmó el convenio entre el Gobierno y la Congregación el 10 de febrero del mismo año.

La Comunidad fundadora la conformaron los Hermanos Jaime Estruch, José Paredes y Ernesto Delgado. Las clases se iniciaron el 13 de abril de 1964 con la asistencia de las principales autoridades de la ciudad. El año de 1965 se arreglaron los ambientes para vivienda de la comunidad y se instaló una escuela unidocente primaria para las prácticas de los normalistas. En 1966 se dio inicio de los cursos de capacitación para maestros en el Cusco. Posteriormente se implementaron los “Cursos de Capacitación y Perfeccionamiento Magisterial” similares a los que ya funcionaban en Arequipa y Cusco.

En 1967 se consolidó la Escuela Primaria de Aplicación. Por su parte, los Normalistas comenzaron a desarrollar labor de promoción comunal en las comunidades campesinas de los alrededores.

En 1968 adopta el nombre de Escuela Normal de Varones “San Juan Bautista De La Salle”, creándose otra Escuela para mujeres. Del año 1969 hasta el año 1972 funcionó como Escuela Normal Urbana de Varones. En 1970 se intentó trasladar la “Normal” a Andahuaylas acto que no prosperó por la unánime protesta de la población abanquina, asumiendo un rol protagónico en ella, las integrantes del Sindicato del Mercado de Abastos. En 1973 se suprimió la Escuela Normal de Mujeres que estaba a cargo de las Madres Dominicas Alemanas, volviendo a ser Mixta. Ese mismo año se abandonó el viejo local de Patibamba para establecerse en un inmueble situado en el centro de la ciudad (Jr. Lima). La comunidad adquirió una casa para su residencia.

En el año de 1980 se convierte en Escuela Superior de Educación Profesional de Abancay ESEP, intento que duró muy poco ya que al año siguiente, 1981, vuelve a funcionar con la denominación de Escuela Normal Mixta. Desde 1984 por Decreto Supremo Nº 04 – 84 ED adopta la denominación de Instituto Superior Pedagógico La Salle de Abancay.

Esta fue la época del performance del Club Deportivo ENMA La Salle, equipo de fútbol que alcanzó la popularidad apurimeña por su presencia en la Copa Perú por varios años, en la etapa regional y nacional, haciendo delirar al aficionado abanquino en el vetusto Estadio “El Olivo”, durante muchas tardes de triunfos. El Hno. Máximo Sagredo, fue el promotor de estos lauros.

Con RD. 0412 del 28 de mayo de 1987 se crea el Colegio Secundario de Menores, convirtiéndose en poco tiempo como el mejor referente de la formación de los adolescentes en nuestro ámbito.

Con RD. 0158 del 26 de marzo del 1996 se crea la Escuela Primaria 54872, anexo al Instituto al Instituto Superior Pedagógico Público. En el año 1998, se construye el nuevo local actual, siendo el gestor principal el Hno. Jorge Rivera Muñoz Falconí.

En el año 2006, con RD.2580, se crea el Centro de Educación Especial: Sant Jaume Hilario Barbal con el apoyo económico de organismos catalanes, en la persona del Prof. Amadeo Clauso Más.

En 2010, empieza a brindar la formación tecnológica de Computación e Informática, en base a la RD. Nº353-2010-ED.

Durante estos años, el instituto tuvo presencia en la formación del magisterio apurimeño, quienes por su presencia y trascendencia en su labor, convirtieron en el alma mater de la región. Asimismo son reconocidos los aportes brindados en la formación en servicio del profesorado, a través de los programas nacionales promovidos por el Ministerio de Educación: PLANCAD, PRONAFCAP, EBI. Estas acciones meritorias han sido reconocidas por el MED durante las evaluaciones externas, que en tres oportunidades en la última década, ha implementado con el fin de garantizar la calidad del servicio, habiendo obtenido la calificación satisfactoria. Estos logros motivan hoy el propósito de nuestra acreditación institucional en la Región.

Actualmente, nuestra institución ha cumplido satisfactoriamente las normas de adecuación, en virtud de la nueva Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior, el mismo que fue acreditado a través de la RDR. N° 1633-2011- DREA. Como merecimiento a ésta,el MED ha autorizado el funcionamiento de programas de actualización y de especialización docente como parte de la formación en servicio.

La comunidad, dirigida hoy por el Hno. Danilo Teodoro TERRAZAS CERVANTES, con su testimonio de vida y trabajo tesonero, asiduo, perseverante impulsa en los docentes, padres de familia y estudiantes a compartir el espíritu que nos legó nuestro Padre Fundador San Juan Bautista de La Salle; haciendo patente en el corazón de cada uno de sus miembro de la Gran Familia Lasallista; la fe, la fraternidad y el compromiso de forjar cada día una sociedad justa, fraterna y solidaria.

Al 2016 el ISEP La Salle es una comunidad educativa acreditada en la formación intercultural del docente y del profesional técnico, con espíritu lasallista, comprometidos con el desarrollo humano sostenible en la región y el país.

CARACTERÍSTICAS DE NUESTRA VISIÓN

Somos un Instituto  Superior de Educación  Público,  administrado por un convenio, regido por principios la sallistas, cuya finalidad es formar docentes y profesionales  técnicos, interculturales,competentes y emprendedores. Desarrollamos una gestión participativa, eficiente y eficaz. Contamos con personal docente especializado y calificado. La infraestructura y equipamiento  es acorde a los avances de la tecnología.

En la Escuela Francesa antes de San Juan Bautista de La Salle, las relaciones interpersonales tenían el distintivo de la autoridad, disciplina, valiéndose de las correcciones. De La Salle trata de modificar esta práctica y a hermanar el orden necesario para el trabajo con respeto, la cordialidad y la fraternidad en las relaciones interpersonales. Después de 1680, los mismos maestros pidieron que se les llamara “hermanos” denominación que se volvería oficial en la Regla del Instituto. Por eso De La Salle, al dirigirse a los maestros y hermanos, les recuerda que tienen “la obligación de mover los corazones” de sus alumnos. Habla del mutuo conocimiento entre alumnos y maestros de un afecto recíproco y hasta de ternura: “amarán con ternura a todos sus alumnos” estipula la regla. Lenguaje sorprendente sin duda, pero que hace muy patente el espíritu que debe animar la Comunidad Educativa La sallista.

Fiel a sus orígenes, La Escuela La sallista se caracteriza por un espíritu comunitario con el cual cada uno, según su puesto y su rol, comparte sus talentos, posibilidades, preocupaciones y sus medios.

La Escuela Lasallista crea y profundiza un clima de relaciones fraternas entre los que forman la Comunidad Educativa. “Vivir juntos” es un estilo de vida que se prolonga más allá de los tiempos obligatorios de trabajo y multiplica los gestos de fraternidad, de servicio y de participación.
Se caracteriza también por el sentido de servicio y de gratuidad, la disponibilidad efectiva y la benevolencia, un estilo de sencillez en la relación, la confianza recíproca y la calidad de la acogida, la apertura al diálogo y la cordialidad, medios, todos ellos, que aseguran la riqueza de la vida en común.

Se dirige necesariamente a la inteligencia, no por eso olvida a las personas en sus dimensiones más originales. La escuela la sallista es cordial, permite a los jóvenes y a los adultos hacer, de alguna manera, la experiencia del don gratuito de Dios en esta vida. La relación de tipo fraterno es esencial en el descubrimiento de Dios Amor.

La escuela lasallista privilegia un método de educación preventiva, que mediante la atención individual y afectuosa a cada uno de los jóvenes, permite educar con el corazón y no con sanciones. El educador lasallista es atrayente y se hace simpático a sus alumnos, considerando que la educación del corazón es una dimensión central de su acción.

El espíritu de fraternidad, se funda de la fe en Dios Padre y en la convicción que llama a cada uno por su nombre y le ama con un amor único. Esta Fe fundamenta la unicidad y el valor irreemplazable de cada persona, particularmente los pequeños y los pobres, coordina las actitudes y relaciones interpersonales.

Es una Escuela en la que se proclama, tratando de vivir, los grandes valores humanos y cristianos, especialmente a los que hacen referencia a la Fe, Fraternidad y Servicio; como respuesta a las necesidades del mundo actual.

Respecto de la cultura, la escuela la sallista interpela los valores expresados en la cultura de los jóvenes y ayuda a estos a afrontarlos personalmente, a efectuar los discernimientos necesarios. Se esfuerza en hacer vivir en armonía a los jóvenes y a los adultos, el respeto de sus diferencias personales, étnicas y religiosas, en un entendimiento cordial y una tolerancia verdadera.